Fiscalidad en la empresa
Category: Fiscal

Los conceptos sobre fiscalidad empresarial que debes tener claros

La pandemia de la COVID- 19, los rescoldos que aún quedan de la crisis financiera del 2008 en algunos sectores y las miles de oportunidades de negocio que está planteando el mundo digital. Son los 3 principales factores que más invitan actualmente al emprendimiento. Sin embargo, ya sea creando una PYME o como autónomo, cuando emprendes también pasas a enfrentarte a una serie de obligaciones para con el estado y la sociedad. O, incluso, trabajando en departamentos financieros o administrativos de compañías ajenas. Por eso, conocer la fiscalidad de la empresa se convierte en algo vital para el día a día.

 

¿Qué es la fiscalidad en la empresa?

Cuando hablamos de la fiscalidad de empresa, estamos refiriéndonos al conjunto de obligaciones fiscales que tiene que cumplir cualquier persona o sociedad que desarrolle actividades económicas en España. Es decir, los impuestos que tiene que pagar una PYME, empresa de gran tamaño o autónomo, así como las obligaciones de información que debe cumplir.

En España, la fiscalidad empresarial se regula bajo un sistema fiscal regulado en la Ley General Tributaria y sus disposiciones reglamentarias de desarrollo. Con lo que se recauda se trata de contribuir al Estado para que éste haga frente a sus gastos. Así mismo, dicho sistema fiscal establece una serie de impuestos que, aunque tienen características diferentes y afectarán o no al contribuyente en función de varios aspectos, se deben tener claros.

 

Los tipos de impuestos más habituales

Ya sean catalogados por la administración como tasas, contribuciones especiales o impuestos, toda sociedad debe cumplir con sus obligaciones tributarias. No obstante, la fiscalidad para empresas en España afecta de manera distinta en base a varias cuestiones.

Entre los gravámenes, primero se debe diferenciar entre directos e indirectos. Los impuestos directos gravan por el mero hecho de tener rendimientos de una actividad económica. Mientras, los indirectos gravan por reflejar capacidad y actividad económica a través de una compra o acción comercial.

A su vez, se distingue entre impuestos por su ámbito de aplicación. Así diferenciamos principalmente por:

 

  • Impuestos estatales, que son los que mayor impacto suelen tener en la fiscalidad empresarial. Entre ellos encontramos por ejemplo el IRPF, el impuesto de sociedades o el IVA.
  • Impuestos locales, que son aquellos fijados por administraciones autonómicas que poseen la competencia. Hablamos, por ejemplo, del IAE (impuesto de actividades económicas), el IBI (impuesto sobre Bienes Inmuebles), el IVTM (Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica que pertenezcan a la empresa) o el ICIO (Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras).

 

Además, las comunidades autónomas tienen, por un lado, la competencia sobre los impuestos de sucesiones y donaciones, así como sobre los de transmisiones y actos jurídicos documentados. En segundo lugar, las CC.AA. también tienen potestad para establecer sus propios tributos al margen de los que acabamos de citar.

Al mismo tiempo, los importes de un mismo impuesto varían enormemente en función de la comunidad en la que se resida. Por eso, muchas veces el régimen tributario y la fiscalidad de las empresas es un tema candente y a la orden del día en política, dadas las grandes diferencias entre unas regiones y otras y la presión fiscal que éstas aplican.

 

Obligaciones fiscales y tributarias de la empresa

Las empresas, como vemos, están obligadas a cumplir con el Estado. Tanto los autónomos como sociedades de cualquier tipo deben respetar la fiscalidad de las empresas. Para ello, es aconsejable separar y tener claro que las obligaciones fiscales de las empresas en España se dividen en:

 

  • Las obligaciones fiscales, que no dejan de ser todos los modelos que hay que presentar para declarar los movimientos que se van realizando como empresa desde sus inicios. En esas declaraciones se comunican también todos los impuestos que hay que abonar.
  • Las obligaciones de facturación, esenciales para determinar qué carga fiscal tiene que soportar cualquier empresa.
  • Otra serie de obligaciones accesorias que puede tener el empresario a lo largo de su actividad.

 

Teniendo claras estas obligaciones tributarias, cumplir correctamente con la fiscalidad de tu negocio será más sencillo. Y si no, una gran solución será recurrir a los servicios de una asesoría fiscal como Castellana Consultores, donde te ayudaremos con la fiscalidad de tu empresa y mucho más.

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